miércoles, 12 de julio de 2023

Experiencia N8 - 12 de Julio

Como docente la cuarentena me enseño a repensar el valor del tiempo compartido y la importancia del estar. Si bien uno venía trabajando en la educación presencial y virtual, con jóvenes la presencia y complicidad que se genera en el aula es difícil de suplantar. Uno no toma dimensión la necesidad de muchas personas de que lo miren, escuchen o simplemente lo tengan en cuenta en sus opiniones. Durante la cuarentena he tenido la fortuna de que las clases siguieron desde el primer día porque ya se venía trabajando con la virtualidad y todos/as los/as estudiantes tenían y tienen acceso a las tecnologías, pero me permitió reconocer que para muchos/as de ellos/as el espacio de la escuela es “su espacio” y se sienten libres allí como no lo sentían en sus domicilios. Fue muy enriquecedor para mí el comenzar a investigar mas sobre todo aquello que podía sumar a hacerlos/as sentir parte de esos minutos de clase virtual y con ello también reconocerme como individuo que acompaña. Creo que pasaba mas horas en dedicación a cuestiones relacionadas al colegio que antes de la cuarentena (seguíamos con los mismos horarios dando clase a través de meet). Ha sido, tal vez, más fructífero para mi, que siento un crecimiento en lo personal enorme, que para ellos/as. Creo que mi desafío como docente ahora es lograr mantener la curiosidad y el deseo por seguir descubriendo nuevos temas y desafíos en conjunto, saber que la tecnología es una herramienta muy útil pero no perder vista y siendo horizonte la mirada humanista de los hechos. Hoy mirar, contener, escuchar, dar un abrazo es mas importante que nunca en mis clases, porque al fin y al cabo es lo que me enseñaron ellas/os en esa cuarentena.

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